Citas

El Coral, con su aura mítica y su carácter dudoso, ha inspirado a muchos escritores, filósofos y científicos de todas las epocas. Objeto de un amor interminable, el Coral se observa y se acaricia en la sorprendente variedad de sus formas.

A continuación las citas famosas sobre el Oro rojo.    

“Él sus manos vencedoras agua cogiendo lustra y con la dura arena para no dañar la serpentífera cabeza, mulle la tierra con hojas y, nacidas bajo la superficie, unas ramas tiende y les impone de la Forcínide Medusa la cabeza. La rama reciente, todavía viva, con su bebedora médula fuerza arrebató del portento y al tacto se endureció de él y percibió un nuevo rigor en sus ramas y fronda. Más del piélago las ninfas ese hecho admirable ensayan en muchas ramas, y de que lo mismo acontezca gozan, y las simientes de aquéllas iteran lanzadas por las ondas: ahora también en los corales la misma naturaleza permaneció, que dureza obtengan del aire que tocan, y lo que mimbre en la superficie era, se haga, sobre la superficie, roca.”
Ovidio, Las Metamorfosis
    

“El Coral tiene la belleza de la rosa, el color de la sangre, el l
ímpido del cristal, el calor del fuego.”

Vittorio G. Rossi, 1973    

“Los corales los llevan los de arriba y los de abajo, elevan a los que están abajo y adornan a los que están arriba.”
Joseph Roth “El Negociante De Corales” – El Leviatán
   

“Así también el coral, en el primer momento que toca las auras, en ese tiempo se endurece: mullida fue hierba bajo las ondas.”
Ovidio, Las Metamorfosis
   

“El coral es una planta pedregosa que crece en el mar.”
Joseph Pitton de Tournefort, “Relación De Un Viaje a Levante
   

“Hice florecer el Coral en jarros llenos de agua de mar y observé que lo que creemos ser la flor de esta pedregosa planta, es en realidad nada más que un insecto similar a una pequeña anémona de mar […] la anémona de mar sale, extiende los tentáculos y forma lo que Marsili y yo creíamos que eran pétalos de una flor. La copa de la presumida flor es el cuerpo del animal expandido fuera de su célula.”
Jean Antoine Peyssonnel, 1724    

“Una mujer negra casi desnuda, con el cabello crespo y despeinado, llevando por cimera una cabeza de elefante, por collar una hilera de corales, y otros adornos en forma de pendientes. Con la diestra sostiene un escorpión y una cornucopia con la izquierda repleta de espigas de trigo. En uno de sus lados aparece un león y en el lado opuesto algunas víboras y serpientes venenosas… El cabello negro y crespo, los corales en el cuello y en las orejas son adornos de morescos…”
Cesare Ripa, “Iconologia”, 1618
   

“Dicen que Japón fue creado por una espada. Dicen que los antiguos dioses hundieron una hoja de CORAL en el océano y cuando la sacraron cuatro gotas perfectas volvieron a caer al mar. Y esas gotas se convirtieron en las islas de Japón. Yo digo, que Japón lo hicieron un puñado de guerreros valientes dispuestos a dar la vida por una palabra al parecer olvidada: honor.”
De la película “El Último
Samurai”, bajo la dirección de Edward Zwick, 2003
 

“[…] Como brilla el Coral, y se opone al candor de la nieve intacta y suerte tiene ella que lleva el collar deseado y quiso su señor hacer coronar entre las rivales. […] El coral elegido por la esposa con amorosa dulzura, lo colocará con dolor en el cuerpo de su amado ungido con una mirra muy amarga por las mujeres piadosas, y le envuelve con bandas. La mujer lo adorna con el coral y con este precioso regalo lo cierra en la tumba.”

Cesare Arici, “El Coral”, 1810
   

“Hay muchas más clases de corales de lo que saben las personas corrientes, que los conocen sólo en los escaparates o las tiendas. Ante todo, los hay pulidos y sin pulir; los hay también de bordes rectos o redondeados; en forma de espinas o de bastoncillos, que parecen de alambre espinoso; de un resplandor amarillento, corales casi blanquirrojos, del color que tienen a veces los bordes de los pétalos de las rosas de té, rosadoamarillentos, rosados, rojos ladrillo, rojos remolacha, de color cinabrio y, finalmente, los corales que semejan gotas de sangre coaguladas y redondas. Los hay torneados y semitorneados; corales que parecen pequeños barrilitos y otros que parecen cilindros pequeños; hay corales derechos, torcidos y hasta jorobados. Hay estrellas, pinchos, púas, flores. Porque los corales son las plantas más nobles del submundo oceánico, rosas para las caprichosas diosas de los mares, tan ricos de formas y colores como los caprichos de esas diosas.”.

Joseph Roth, “El comerciante de corales” – El Leviatán